"Una cierta inclinación a la sombra" (2021)

Austeras y comprimidas internamente, las imágenes con las que Diego Cirulli busca hipnotizarnos modulan sus movimientos invisibles, en el lapso inmediato y sostenido de la primera mirada. Se trata de ver simultáneamente de un golpe una totalidad reconocible y su tendencia a lo informe, una estrategia que al mismo tiempo que nubla las interpretaciones hace perceptibles, por un instante, las resonancias extravagantes que abren las escenas y los objetos presentados a algo todavía imposible. Aquí se nos exige ver sin entender. Desacoplar la percepción del reconocimiento, por una atención concentrada sobre elementos inestables y sospechosos. Por ejemplo esa materia tornasolada y viscosa que se enrosca y retuerce como una galaxia. Por ejemplo ese cúmulo de guantes que prefiguran un desierto. Por ejemplo esos ensambles escénicos abandonados en el curso de una acción imposible de restituir o descifrar. O esas figuras plegadas al máximo que contraen su densidad hasta el punto de volverse esféricas. Una multiplicidad de indicios nos indica que hay que ver a través de la mirada para captar lo que pasa a través y en medio de las imágenes. Una frontalidad oblicua, un “lo que se ve es lo que se ve, pero lo que se ve no es todo lo que está actuando en lo visible”- Y de alguna manera las imágenes funcionan como señuelos. Señuelos que arrastran nuestra mirada hasta un punto preciso en el que ya no puede escapar a la atracción de sus centros intensivos. Una sutilísima imaginación pasa por esos centros para que ver también sea otra cosa, para que ver también sea actuar,  tocar y escuchar, mezclarse, moverse hacia lo indeterminado. Porque al arte le toca la tarea de inventar lo desconocido, ser una inclinación a la sombra, tocar el afuera de las cosas y  predisponer las mentes al enrarecimiento general de la vida. Sin explicar ni comunicar nada, sino volviendo secreto lo evidente, forzando la percepción y el pensamiento a percibir lo imperceptible y a pensar lo que no puede ser pensado. 

 

Mauro Koliva, Buenos Aires, 6 de Octubre de 2021

"A certain inclination toward the shadow" (2021)

Austere and internally compressed, the images with which Diego Cirulli aims to hypnotize us modulate their invisible dynamics in the immediate and sustained lapse of the first gaze. The matter is seeing simultaneously in a single blow the recognizable totality and the tendency toward the inform, a strategy that while clouding the interpretations, for an instant, turns the extravagant resonances perceptible that the scenes and the objects presented open up to something as yet unthought. Here, we are required to see without understanding. Uncoupling perception from recognition, in exchange for an attention concentrated on unstable and suspicious elements. For example, that iridescent and viscous matter that curls into itself and twists like a galaxy. For example, that heap of gloves that prefigure a desert. For example, the scenic assemblages abandoned in the course of an action that is impossible to restore or decipher. Or those figures that fold up to the maximum, contracting their density to the point of turning spherical. A myriad of indexes signal out that we have to look through the gaze to grasp what happens through and in the midst of the images. An oblique frontality, a “what you see is what you see”, but what is seen is not all that is acting on the visible – and somehow the images work like decoys. Decoys that draw our gaze up to a precise point in which it may no longer escape the pull of its intensive centers. A most subtle imagination goes through those centers for looking to become something else, in order for seeing to also be acting, touching and listening, mixing in and moving toward the indeterminate. Because art is given the task of inventing the unknown, being the inclination toward the shadow, touching the outside of things and predisposing the minds to the general rarefaction of life. Without explaining or communicating anything, but turning secret what is evident, forcing perception and thought to conceive the imperceptible and think of what may not be thought.

 

Mauro Koliva, Buenos Aires, October 6, 2021.