"Mutilación" (2019)

Lo único importante en pintura son las potencias. Abolir el hambre de sentido por una exploración sin garantías de lo que aún no sabemos. Un movimiento cauteloso del cuerpo que se desgarra hacia lo que quizá establezca un orden desconocido de necesidades.   

 

El simple acto de pintar implica un desmembramiento voluntario de los caminos codificados, de los sistemas de relaciones corrientes. Sustraer lo obsoleto en las estructuras que representan al mundo.

 

Tal como a un animal o una máquina, comprendo a estos cuerpos por las fuerzas que los atraviesan, las tensiones que los desparraman. Esa es su singularidad. 

 

MUTILACIÓN es un grupo de trabajos que no cuentan nada. No ocultan un sentido último y sería inútil hablar de su génesis o su intención de ser. La pintura que importa siempre resulta algo distinto de lo que de ella se espera: es aquella que no estima elogios, que enseña la carne de mundos posibles. Es el axioma inquebrantable del deseo, el veneno de los supuestos procesos y la sustracción de los vínculos preestablecidos. En la pintura no hay lugar para la melancolía de la herencia, es una fuerza pura y desgarradora de potencia irrevocable en formas, tendones y líquidos. Esto sería todo. 

 

La pintura, en fin, es la inquietud de la vida que se presenta incuestionable.

"Mutilation"

The only thing that matters in painting are the potencies. Abolishing the hunger for meaning in an exploration without guarantee of what we still do not know. A cautious movement of the body that tears towards an unknown order of necessities.

 

The simple act of painting implies a voluntary dismemberment of the codified paths, of the common systems of relationships. Substracting the obsolete in the sturctures that represent the world.

 

Just like an animal or a machine, I understand these bodies though the forces that traverse them, the tensions they spread out. That is their singularity.

 

MUTILATION is a group of works that tell nothing. They do not hide a final meaning and it would be useless to speak about their genesis or the intentions of their being. The painting that matters always turns out different than expected: she does not appreciate compliments, she only shows the flesh of possible worlds. She is the unbreakable axiom of desire, the poison of supposed processes and the subtraction of preestablished bonds. There is no place for the melancholy of inheritance in painting, it is the pure and wrenching force of an irrevocable potency in shapes, tendons and liquids. That would be all.

 

Painting is, ultimately, the restlessness of life that presents itself unquestionably.

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diegocirulli@gmail.com

 

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