Texto (Mural) presentación: Exposición Espacio Multiarte “Sigen” Sindicatura de la Nación

Ante los dibujos de Diego, solo cabe dialogar con ellos, sin anteponer ningún juicio, que a veces intercepta o desvirtúa una percepción más libre. Cualquier calificativo sobre su obra es redundante porque sus imágenes son más elocuentes que las palabras.

Dueño de un oficio impecable, no cae en el virtuosismo porque la intensidad y drama de sus formas no lo permiten. Se escapan de cualquier formalismo convencional al transgredir sus límites. Eso es lo destacable: como decía Paul Valery, “no es el dibujo de las formas” sino “la manera de Ver esas formas”. Esta sutil diferencia es lo que destaca a un artista: su expresión intransferible.

El dominio total que Diego posee sobre los diferentes conceptos y técnicas plásticas le permiten abordar e incursionar con solvencia cualquier propuesta plástica: pintura de caballete y mural, escenografía, ilustración en sus variadas expresiones. Ese dominio gráfico, fundamental en cualquier manifestación artística es condición indeclinable en la conquista de la libertad.

Es difícil, como ocurre en un artista genuino, encasillarlo en cualquiera de las corrientes estéticas predominantes en el mundo actual. Es libre de hacer lo que le place sin preguntarse por qué ni dudar de lo que logra. Es decir, para él, maestro en su oficio, es mas importante el “qué decir” que el “cómo”, aunque subyace siempre una importante formación académica que refuerza su estructura constructiva, cuyo inteligente uso es coherente con su discurso y el mensaje que transmite.

José Rueda Artista Plástico

Texto Catalogo de la muestra de pintura del Encuentro de Preservación, Memoria y Patrimonio Cultural De América del Sur.

La materia en la obra de Diego Cirulli se manifiesta de manera comparativa, aquí los tejidos de las ropas son usados como metáforas de vida, de mutación de cuerpos a través del paso del tiempo. Los tejidos funcionan en una comparación con piel humana, siendo el desgaste y la decoloración una alusión a nuestro propio envejecimiento.

La ausencia de figuras sirve también como una paradoja de la propia existencia, hay algo de inquietante en el pensamiento estético del artista. Esas ropas funcionan como un termómetro de ese paso del tiempo, las cosas que descartamos, los valores que forman nuestra personalidad. Pensar en ese desgaste evidenciado por la palidez de algunas partes de la pintura y percibir que la materia de nuestro propio cuerpo también sufre transformaciones significativas y marcadas: vamos también perdiendo vitalidad con el correr de los años.

La belleza de esas obras consiste aún en hacernos reflexionar sobre lo efímero del instante, de un tiempo que ya no se manifiesta por la certeza y la permanencia.

Rafael Maldonado Curador y Coordinador del Encuentro de Preservación, Memoria y Patrimonio Cultural De América del Sur

“Educación Pública”

Con una terminación clásica junta con un leguaje visual moderno, la obra de Diego Cirulli habla de la “Educación Publica” en varios niveles de lectura relacionados con las realidades de los menores en la Republica Dominicana. Estas obras enfrentan la comodidad del observador tocando temas que la sociedad a veces prefiere evadir.  En esta serie, el icono del uniforme escolar, más que el mismo individuo, toma el papel de protagonista cargando con sí mismo la simbología que no solo toca el tema del sistema educativo, pero también trae a la luz el tema incomodo del menor como objeto sexual, ya sea del punto de vista del mismo menor igual que del punto de vista del adulto.

Con el símbolo del uniforme escolar y la repetición de su imagen, la experiencia académica es implícita. Los uniformes son parte de la sistematización de la educación o la uniformidad que pide el sistema para facilitar la disciplina y obediencia colectiva. La ausencia de algún espacio arquitectónico en las obras amplifica el significado de los uniformes y el papel de los jóvenes que los usan y se conforman a su molde. Con el uso del uniforme, estas obras representan a los jóvenes como la materialización de todo lo que implica el aprendizaje de la ‘educación publica’.

La sexualización del menor es el tema que más impregna con incomodidad cuando uno se enfrenta a las obras y sin embargo, esta incomodidad es precisamente la fuerza mayor que cargan las obras por su manera tan efectiva de tocar un tema tan delicado. Con ningún dramatismo, ni prejuicio, ni juzgamiento, el tema tabú brota de la sala de exhibición y no se puede ignorar. Diego logra traer a la luz un tema que pocos hablan en este país, envuelto del tema de la educación del cual todos hablan. Su estrategia como comentador social es genial y sus tácticas como artista son sobresalientes. Con un lenguaje visual sofisticado, nos abre los ojos a temas que quizás preferimos evadir.

Hay piezas compuestas de una factura impecable que es placentera al ojo, pero intimidan al mirarlas porque el contenido lleva al observador a sentirse como un voyeur o hasta un depredador igual que lo puede hacer sentir como el objeto siendo seducido por el menor buscando una aventura. Cualquier de los papeles que uno tome como observador es incomodo, pero obliga a uno a pensar en la complejidad de la situación que lo enfrenta. Quizás las obras están preguntando de donde inician estos comportamientos o de donde se aprenden y como se apoyan y como se refuerzan y como se siguen diseminando. Brindan mas preguntas inquietantes que respuestas claras.

Si estos comportamientos que la sociedad mantiene disfrazados nacen o se aprenden en nuestra formación educativa, no lo sé. Pero esta muestra se ha arriesgado en señalarlos ya sean correctos, incorrectos, morales o inmorales y de tal manera que no se pueden ignorar. El éxito está en que un tema mayormente oculto se ha expuesto de una manera inteligente y con una sensibilidad que permite iniciar un dialogo de lo que no se habla.

Raúl Miyar Jefe del departamento de Bellas Artes de la Escuela de Diseño Altos de Chavón. La Romana. República Dominicana Enero 2013